Nació en un atardecer otoñal del año de la serpiente, cinco minutos antes que su hermana. Cuenta la leyenda que sus rostros aparecieron en la portada del periódico local... esas fueron sus únicas 24 horas de fama.
Vivió en Viña, Santiago, Quillota, La Cruz y La Calera. Asistió a un colegio particular, corrió por el campo, jugó con sus hermanas y se emborrachó por primera vez (vómito incluído) a los catorce años con vodka naranja.
A los dieciséis años atravesó de un extremo a otro la Plaza de Quillota. Cuando terminó su recorrido había dejado de creer en Dios y en el Capitán General. Para marcar esta etapa comenzó a vestir de riguroso y aplicado negro.
A los veinte años fue forzada a salir del bestial clóset y comenzó a recuperar el tiempo perdido, siendo el don de la palabra su más fiel y exitoso aliado.
Actualmente se reparte entre Santiago, Concón y Quillota. No tiene posesiones pues -como bien decía La Blusera- "quien recorre los caminos necesita andar ligero".
Marcela
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Por no nacer el 11 de septiembre, corrí al primer hueco lumínico de la vagina de mi madre.
Tan rápido salí que aún extraño la despedida.
Nunca fue lo mío correr, sin embargo, a los cuatro años corría de mano de mi madre, para sobrevivir al brutal zorrillo de mi ciudad.
A los 15 años corría para escapar de mi mamá, para esconderme en el hedor más romántico de la esquina Catedral.
A los 19 corrí lo más lejos de la universidad y hacer de la calle mi escuela.
A los 21 corrí, más bien, escapé de casa de mi madre para vivir en la tranquilidad de mis 3 x4 m2
Hoy, ya no corro el doctor me ha dicho que tengo una lesión irreparable en mi tobillo de tanto escapar...
Caro
Tan rápido salí que aún extraño la despedida.
Nunca fue lo mío correr, sin embargo, a los cuatro años corría de mano de mi madre, para sobrevivir al brutal zorrillo de mi ciudad.
A los 15 años corría para escapar de mi mamá, para esconderme en el hedor más romántico de la esquina Catedral.
A los 19 corrí lo más lejos de la universidad y hacer de la calle mi escuela.
A los 21 corrí, más bien, escapé de casa de mi madre para vivir en la tranquilidad de mis 3 x4 m2
Hoy, ya no corro el doctor me ha dicho que tengo una lesión irreparable en mi tobillo de tanto escapar...
Caro
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